Vincular Universidad y Empresa

En la mayoría de los países de América Latina, el mundo académico ha estado divorciado del mundo empresarial. Y entre las diversas razones, visualizo las siguientes:

Dr. Guillermo Sicardi | Docente de la Universidad Americana

Dr. Guillermo Sicardi | Docente de la Universidad Americana

Primero, los inmigrantes que poblaron nuestras tierras no venían precisamente del mundo profesional ni de las clases acomodadas de Europa, sino que eran sufridas personas de bajos recursos y poca cultura, que vinieron a “hacerse la América”, poniendo más brazos que neuronas. Muchos de ellos lograron acumular fortunas sin haber tocado nunca un libro y eso generó una cierta creencia que se podía prosperar siendo casi un analfabeto.

Segundo, muchas empresas y empresarios crecieron bajo el amparo del sistema prebandario creado por la Madre Patria, sistema que aún hoy subsiste, y lo único que ha cambiado ha sido la Corona por el Estado: subsidios, barreras arancelarias, contratos con el estado, privilegios, préstamos blandos y reservas de mercado, han sido una constante a lo largo y ancho de nuestros territorios. De la mano de estos favores, también se generó una impresionante corrupción, que hasta hoy en día esta sacudiendo las raíces de Brasil (con el escándalo Petrobras), la Argentina (con el video de quienes cuentan millones de dólares sobre una mesa), y ni hablar de Venezuela y tantos otros. Por lo tanto, ¿para qué recurrir a experto profesionales salidos de las mejores Universidades, si el negocio se arreglaba entre cuatro paredes y “entre gallos y medias noches”?

Tercero, la academia en América Latina estuvo casi en manos del Estado, siendo las Universidades Públicas las más grandes e importantes en cada país, cuando no quienes tenían el monopolio de la educación terciaria, como en el caso de Uruguay que duró 100 años hasta que se habilitó la Universidad Católica en 1987. Además, en el seno de estas universidades públicas, se gestaron los movimientos de la “intelligentzia” de izquierda, de las ideas socialistas y marxistas que veían (y ven), al empresario como un “explotador” a quien hay que eliminar y combatir. Entonces, ¿qué ganas de hacer proyectos en conjunto con el “enemigo”.

Por último – y no menos importante – el empresario “self made man” descree de la “teoría” que brinda la academia. No creen que el management es una ciencia que guarda relaciones causa – efecto (aunque no es una ciencia exacta) y están orgullosos de su intuición, olfato e instinto. Sin duda que estos factores son claves para el éxito de cualquier negocio, pero, como dice Leonardo da Vinci: “Los que se enamoran de la práctica sin la teoría, son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca poUniversidad_Empresadrán saber a dónde van.”

Sin embargo, en Estados Unidos la situación ha sido muy otra. Las Universidades públicas y privadas han tenido un estrecho vínculo con la actividad empresarial desde siempre. Entendieron desde su propia génesis, que uno no puede vivir sin el otro y que ambos -trabajando en forma sinérgica- pueden lograr mucho más que estando divorciados. Y, más vale tarde que nunca, esto está sucediendo en Uruguay.

El Estado americano también entendió el potencial de esta comunión y decidió estimular las inversiones que las empresas hicieran en conjunto con las Universidades a través del sistema de Fundraising, que permite a las Universidades captar fondos para sus proyectos con “donaciones especiales” que realizan empresas y particulares, los cuáles reciben importantes beneficios fiscales.

Los resultados están a la vista. Silicon Valley surgió como un proyecto de la Universidad de Stanford que procuraba vincular a la “intelligentzia” universitaria con empresas e inversores para fomentar el emprendedorismo; y el Gobierno entendió que era mucho mejor renunciar al cobro de algunos impuestos con el fin de favorecer la creatividad, la innovación y la creación de nuevas empresas. Bajo este esquema nacieron empresas del porte de MySpace, Google, Yahoo, Facebook y tantas otras. Hoy, si el estado de California fuera un país independiente, sería la sexta economía del mundo. Y este vínculo entre Universidad y Empresa, sin dudas que tuvo mucho que ver.

En la región, fue Chile uno de los países que mejor ha implementado este vínculo para fomentar la innovación, donde las universidades aportan conocimientos y descubrimientos que las empresas implementan y sacan al mercado. También cuentan con una organización como CORFO (Corporación de Fomento de la Producción), el Fondef, el Conicyt o la creación de Parques Tecnológicos, además de estímulos fiscales para promover la innovación en productos, procesos y modelos de negocio.

“Los que se enamoran de la práctica sin la teoría, son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.”

En Uruguay se aprobó en el año 2011 la llamada “Ley de donaciones especiales” (Ley 18.834) que permite a las empresas, destinar hasta el 5% de la Renta Neta Fiscal para realizar proyectos de investigación con las Universidades. Por ejemplo: una empresa que tuvo una renta de 1.000.000, pagará un impuesto a la renta de 250.000 (25%) y puede disponer de hasta 50.000 para donaciones especiales. Al aportar estos 50.000, el Estado le reintegra el 75% (37.500) en certificados para pagar otros impuestos y recupera como gasto a los efectos de IRAE (Impuesto a la Renta de las Actividades Empresariales) el 25% del saldo (3.175). Por lo tanto, si al proyecto le ingresan 1.000, el “costo” real para la empresa fue de 1.875 (18,75%), ya que la empresa recupera el 81,25% de la donación.

Hoy en las universidades está habiendo también una efervescencia por el emprendedorismo. Los estudiantes no sólo tienen la motivación de sacar buenas notas para que ver si alguien los contrata, sino que quieren crear sus propias empresas, sus propios start ups, lo que se ve muy notoriamente en el mundo del desarrollo del software, pero también en el diseño, la moda, la gastronomía o la publicidad digital.

En Paraguay existe una enorme población de gente joven (60% menores de 30 años) que dan cabida a la existencia de unas 50 universidades. Esta generación están creando nuevas demandas, no sólo en productos, sino en calidad de los puestos laborales, innovación y flexibilidad.

Los “capitanes de la industria” que hicieron crecer sus negocios de espalda a las Universidades, hoy tienen una nuevo escenario para aprovechar. Y las Universidades nunca deben olvidar que, además del conocimiento académico y la presentación de “papers” para ser indexados en los rankings mundiales, deben suministrar la mano de obra calificada que el mundo empresarial demanda.

La semilla está plantada. El Estado, las empresas y las universidades, deberán regarla. Sólo una buena cosecha puede esperarse de esta sinérgica unión.

universidad-empresa-3-vinculacion

About the author  ⁄ admin

No Comments