Construcciones eco-amigables, un camino hacia la simbiosis con el medio ambiente

Carlos Hentscholek-corte

Prof. Carlos Hentscholek.                Docente de Ing. Industrial

Bien es sabido que el calentamiento global es una realidad cada vez más aterradora, y las consecuencias del mismo saltan a la vista con los desastres ambientales y la reacción de las fuerzas de la naturaleza hacia los causantes de la agresión al medio ambiente. El apetito por el consumo masivo de energía a nivel mundial dispara factores asombrosos que obligan a las naciones más industrializadas a generar, por los medios que sean necesarios, esa energía tan codiciada. El resultado, grandes emisiones de CO2 a la atmósfera.

En este contexto, y como líderes emprendedores, los profesionales y los que se encuentran en vías de serlo, debemos plantearnos un objetivo común: El ahorro energético en todos los aspectos posibles de manera a respetar el lugar donde vivimos, por lo menos si pretendemos dejar algo de este mundo a las generaciones futuras.

Las construcciones ecoamigables se presentan como una alternativa válida en la lucha contra el consumo energético desenfrenado. La clave: la sostenibilidad del inmueble. Para determinar el grado de sostenibilidad de viviendas, oficinas, restaurantes, supermercados, edificios comerciales, y todos aquellos inmuebles que pretenden llegar a convertirse en ecológicos el Consejo de Edificios Verdes de Estados Unidos (USGBC por sus siglas en inglés: United States Green Building Council) ha creado en el año 1998 el Certificado LEED (Leadership in Energy & Environmental Design) .

El sistema LEED, acrónimo en inglés de “Liderazgo en Diseño Energético y Ambiental”, evalúa el acabado de un edificio según seis criterios principales: sostenibilidad, eficiencia en el aprovechamiento del agua, energía e impacto atmosférico, materiales y recursos empleados, calidad del ambiente interior e innovación y proceso de diseño. El uso eficiente de la energía es el valor que más puntúa.

En virtud de la calificación obtenida, el edificio se encuadra en uno de los cuatro niveles LEED: desde el certificado básico, que se consigue con la mínima puntuación, hasta llegar al nivel de plata, oro y platino, la máxima calificación.

Un edificio LEED reduce entre el 30% y el 70% el consumo de energía de uno convencional.

Según el tipo de certificado LEED logrado, un edificio reduce entre el 30% y el 70% de energía de uno convencional, del 30% al 50% de agua, entre el 50% y el 90% del coste de los residuos, y el 35% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Los edificios LEED ofrecen, según el USGBC, entornos más saludables que mejoran la calidad de vida y la productividad. Estos expertos han elaborado una larga lista de beneficios tras la aplicación de este certificado, como la mejora de la calidad del aire y del agua o la reducción de los desechos sólidos.

Dubái con ciudad sostenible

Dubái con ciudad sostenible / Fuente: espacios.larepublica.net

Los costes de construcción y diseño suelen incrementarse con este certificado. Un edificio con nivel plata puede aumentar su presupuesto total en más de un 1,8%. Entre las razones de este sobrecoste, el USGBC indica que los constructores y diseñadores no suelen dominar las técnicas sostenibles, por lo que necesitan tiempo y esfuerzo para asimilarlas. Otro problema común es la falta de materiales y equipamientos específicos necesarios. El proceso de calificación LEED supone, además, un gasto en sí mismo.

Pero el esfuerzo inicial merece la pena. Los miembros del USGBC aseguran que el ahorro que supone amortiza los gastos a partir del tercer año, sin olvidar las mejoras en la calidad de vida. En algunos casos, afirman, el coste ha sido similar al de un inmueble convencional. A medida que estos sistemas de construcción ecológica se generalicen, razonan estos expertos, sus costes se reducirán.

Adicionalmente a los beneficios ambientales directos e indirectos, las estrategias sustentables de LEED son una inversión en la gente — después de todo, los salarios de los empleados representan hasta el 85% de los costos de operación anual de las empresas. Con un espacio certificado LEED, los empresarios no solamente invierten en el bienestar y la moral de sus empleados, también en su productividad. Los créditos de LEED se enfocan específicamente en aspectos que probadamente contribuyen a la productividad del empleado:

  • Confort Térmico
  • Acceso a la luz del día y vistas al exterior
  • Minimizar los contaminantes interiores
  • Controlabilidad de la iluminación y la temperatura

Existen cuatro niveles de certificado LEED según la evaluación y el puntaje obtenido por el inmueble:

  • Certificado Básico (26 – 32 puntos).
  • Certificado Plata (32 – 40 puntos).
  • Certificado Oro (40 – 48 puntos).
  • Certificado Platino (48 – 69 puntos).

En la próxima edición hablaremos de las categorías de los certificados LEED.

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