¿Por qué es importante realizar una tesis al concluir una carrera universitaria?

Por Anton P. Baron

La palabra “tesis” viene del latín y significa una “proposición o conclusión sostenida con razonamientos”. En el ámbito académico universitario, nos referimos con esto a un texto que se caracteriza por aportar conocimiento e información significativos sobre un tema en particular, cuyo objetivo es la comprobación de un planteamiento o la solución de un problema, a través de la investigación metódica.

Por lo general, se trata de un escrito más o menos extenso que permite demostrar que su autor amerita el grado académico al cual aspira: licenciatura, maestría o doctorado. Lamentablemente, este último paso de la carrera universitaria a menudo se convierte en un obstáculo para muchos de los estudiantes, para los cuales sólo es causa de preocupaciones y retraso en el logro de su tan anhelado título.

En este breve artículo me propongo compartir algunos argumentos a favor de esta sana práctica universitaria y tratar de convencer, especialmente a los estudiantes, de no escatimar esfuerzos orientados no solamente hacia la superación de este escollo sino para convertirlo en una experiencia beneficiosa y enriquecedora que puede ser fundamental en el exitoso ejercicio de su futura profesión.

La tesis es una investigación

Investigar es algo inherente a nuestra naturaleza humana, es una de las actividades humanas más excitantes e interesantes. “Investigar” viene de la palabra vestigium, lo cual en latín significa “en pos de la huella” o “ir en busca de una pista”, de lo cual se desprende que investigar es ir revisando las huellas para llegar a la verdad.

¿Quién de nosotros no investigó a menudo, por no decir a diario? Desde los asuntos tan importantes como elegir una carrera universitaria y la universidad, en la cual estudiarla, hasta las cosas más triviales sobre ¿cómo jugó nuestro club favorito de futbol? o ¿por qué se enojó mi mejor amiga y ya me evita? Podríamos agregar aquí decenas de temas que investigamos todos los días y que sólo justifican nuestra tesis sobre que investigar es algo que hacemos naturalmente, y simplemente porque tenemos un gran cerebro y muchas incógnitas, así que cada vez que abrimos el Google también lo hacemos.

Y aquí está el punto: realizar una tesis de grado no es algo de otro mundo que se nos impone de afuera, sino una prolongación de esta nuestra natural costumbre de investigar trasladada al ámbito académico. La única diferencia consiste en que, en este caso, tendremos que emplear un método más riguroso. Método que no se aprende en las clases de metodología, sino precisamente investigando. Y cuando aprendemos a investigar a través de este método, sabremos cómo actualizarnos constantemente, cómo ser competitivos en nuestro campo de especialización y cómo mantenernos siempre a la vanguardia. Y es que investigando no aprendemos solamente determinados contenidos, sino que…

Aprendemos a aprender

Los sociólogos dicen que vivimos en una sociedad que llaman de conocimiento e información. En otras palabras, lo que hace diferencia hoy en día entre una sociedad y otra, no es su nivel de desarrollo industrial sino el acceso a las Tecnologías de Información y Conocimiento (TIC) y la capacidad para poder utilizarlas. Realizar una tesis de grado es una oportunidad magnífica de descubrir el potencial que tiene la internet para la investigación científica, aprender a usarlo e incorporarlo en nuestras vidas para mantenernos siempre al tanto y aprender cada día cosas nuevas.

Para los fines académicos, la internet ha sido llamada como la “biblioteca sin fronteras”, creo que con justa razón, porque rompe con la estabilidad e inercia de las bibliotecas tradicionales al menos por tres razones. La primera es su instantaneidad. Imaginemos, que si en un sábado de noche, por alguna confabulación de las fuerzas oscuras, nuestra salida a la disco se truncó y no tenemos otra cosa qué hacer que, por ejemplo, investigar, entonces mientras la biblioteca de nuestra universidad está cerrada y en este momento no nos sirve, aquella virtual, si la sabemos usar, siempre nos espera con las puertas abiertas.

La segunda característica es la ubicuidad: si la primera se refería al tiempo, ésta hace referencia al espacio. Cuando no había internet, los académicos de nuestra región, viajaban por ejemplo a Buenos Aires para poder revisar fuentes de mayor envergadura y contenido. Realizar viajes a Europa o Estados Unidos solamente para estos fines era casi impensable. Sin embargo hoy en día está a nuestro alcance una biblioteca realmente sin fronteras: si tan solo supiésemos hacerlo, podríamos aprovechar valiosas fuentes originadas en Barcelona, Londres, California u otros lugares. Además, estas fuentes están ahí siempre disponibles: no importa que mil personas del mundo entero quieran leerlas al mismo tiempo, igual siempre habrá espacio para un lector más.

Finalmente, esta biblioteca es universal: podemos estudiar e investigar un tema de todos los ángulos posibles, sin estar limitados a las políticas que cada biblioteca tradicional necesariamente nos impone.

Universidad Americana se adelanta: técnicas de investigación práctica

Supongo que lo expuesto anteriormente suene convincente en sí, pero surgirá la pregunta sobre ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo aprendemos este método científico para investigar y que la tesis no se convierta en algo traumático? ¿Cómo aprendemos a usar las TIC para estos fines académicos? Pues la respuesta es: no esperar con la investigación hasta el momento de concluir la carrera. Aprovechar este hermoso tiempo de estudios universitarios para familiarizarse con la investigación lo más pronto posible. Aprovechar los espacios que la universidad generó para este fin.

Uno de los principales es una novedosa asignatura que ya se introdujo en nuestra universidad, la cual me tocó a diseñar y que es la de “Técnicas de Investigación Práctica”, en la cual ya en los primeros semestres de la carrera aprendemos a usar las tecnologías para los fines académicos, realizar encuestas, entre otros. Cada año, el Centro de Investigación invita a profesores y alumnos a aprender la investigación; investigando. En numerosas materias se pide a los alumnos presentar trabajos prácticos, monografías, a realizar trabajos de campo mediante las encuestas, etc. De modo que la consigna es: aprendamos a ver en estas actividades, no un trabajo rutinario hecho sólo para cumplir con los requisitos de una determinada cátedra, sino una oportunidad valiosa de ir adquiriendo las habilidades investigativas tan necesarias en la sociedad, en la cual nos ha tocado vivir.

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