Economía de la defensa, inteligencia económica y liderazgo estratégico

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Prof. Diego Villalba Ávila | Docente de la Universidad Americana

Hace no mucho tiempo me encontraba leyendo una frase del filósofo inglés Thomas Hobbes que reza lo siguiente: “El Estado surge como un mal necesario a fin de garantizar la paz y la seguridad, así como para terminar con el estado natural de guerra perpetua entre los hombres”.

Considerando la reflexión de Hobbes y visualizando el presente siglo, el cual se caracteriza por la gran complejidad de la sociedad y la rapidez con que se producen los cambios en ella, validando una conocida afirmación hecha por el filósofo Heráclito de Éfeso (aprox. 540-480 a. de C.): “Lo único constante es el cambio” (GAARDER, Jostein: 2003, p.43). A este cambio constante, en nuestro país se suma la inestabilidad política regional, la recesión de los países limítrofes y la creciente inseguridad, tanto en la capital como en el interior. Esta situación nos exige reflexionar sobre nuestra capacidad de inteligencia económica, nuestra doctrina de defensa nacional y la necesidad de contar con un adecuado liderazgo estratégico en todas las organizaciones. En la economía de hoy, como en escenarios mundiales altamente competitivos y en entornos en permanente cambio, inestabilidades tanto económicas como políticas, y a veces turbulencias, los países tienen que ser capaces de adaptarse rápidamente a las circunstancias.

Últimamente ha habido muchos esfuerzos tendientes a la integración y cooperación regional en áreas económicas, comerciales, culturales, políticas, sociales y tecnológicas mediante Tratados Internacionales. Sin embargo, muy pocos de ellos se concretaron en la práctica debido a diferentes cosmovisiones y paradigmas políticos.

El Paraguay ha entendido que quedar fuera de la corriente internacional de la globalización, sumado a la agravante situación de su mediterraneidad geográfica, significa quedar aislado del resto del mundo.

La coyuntura económica internacional reinante en estos tiempos, obliga a echar mano a todos los medios y recursos disponibles que puedan coadyuvar para el crecimiento y el desarrollo económico integral del país. Es decir, al aumentar los medios aumentan también las capacidades.

El desarrollo económico del Paraguay permitirá estructurar una Defensa Nacional efectiva, por lo que se considera de interés vital para la República crear las condiciones necesarias para el despegue económico del país.

Hoy en día la economía mundial sufre modificaciones debido a las alteraciones producidas en los distintos mercados en los cuales se han invertido capitales propios, lo que obliga a todo Estado a ser un excelente planificador y previsor en la correcta inversión de un determinado proyecto. El ejemplo contemporáneo es la crisis de Grecia que afectó directamente a la Unión Europea.

Con la experiencia que dan los hechos acaecidos durante la Historia del Hombre de los últimos 200 años, no caben dudas de que el desarrollo de un país y su seguridad están íntimamente relacionados con su Defensa Nacional. Por ejemplo, para nuestro país el río es un recurso económico estratégico y sobre el cual debemos tener control. Al respecto, se puede mencionar que en la Guerra de la Triple Alianza la pérdida del dominio sobre los recursos hídricos (Río Paraguay), tuvo como desenlace la derrota de Paraguay; en contraste, durante la Guerra del Chaco nunca se perdió el dominio del río y se ganó la guerra.

Invertir en la actualización de nuestra Doctrina de Defensa, no es malgastar el dinero de un país, más bien lo opuesto, significa poder contar con militares profesionales que posean avanzadas tecnologías con la suficiente capacidad para disuadir una posible agresión de otro país. Esto a su vez reducirá el Riesgo País, lo cual provocará una confianza en los mercados y los inversionistas internacionales. Por otro lado facilitará la realización de tratados comerciales del país con otros países, además de ingresar a mercados mundiales con altos niveles de exigencia y competitividad, como es el mercado Norteamericano, Europeo y Asiático.

La Seguridad de la Nación está fundamentada en el desarrollo integral, el bien común y en la corresponsabilidad entre el Estado y sociedad civil, condiciones que promueven el goce y ejercicio de los derechos y garantía en los ámbitos económicos, social, política, cultural, geográfica, ambiental y militar. (CUENCA ROTELA, Oscar: 2009)

La tranquilidad y seguridad económica de una Nación, no se logran en un par de días ni de la noche a la mañana, al contrario. Se necesitan muchos años para que un país logre la aceptación mundial como una economía consolidada y libre de corrupción, y para ello es imprescindible contar con un liderazgo estratégico que persiga dicho objetivo.

La Inteligencia es el resultado del análisis de información recolectada y procesada, la cual se transforma en información útil para los intereses deseados. (SOSA, Eduardo: 2004).

Los analistas en Inteligencia Económica requieren una comprensión acabada de los procesos económicos y un manejo de los métodos estadísticos fundamentales. Los analistas en Inteligencia Económica deben tener un conocimiento en profundidad del análisis macroeconómico, el comercio y las finanzas internacionales, las instituciones políticas y todas aquellas condiciones que sean de interés relevante. El aspecto económico es una de las 5 expresiones del poder nacional.-

Dependiendo del lugar en que un especialista ha sido designado, para un análisis de aquellos aspectos internacionales, deberá tener un claro dominio de las diferentes metodologías para observar la balanza de pagos y su análisis financiero, del mecanismo del comercio y las transacciones financieras, análisis de la tecnología y la competitividad de la industria, geografía económica, economía en defensa, etc.. Para esto, una experticia en investigación, econometría y técnicas estadísticas son necesarias.

La importancia de la Inteligencia Económica en la Defensa de la soberanía nacional radica indiscutiblemente en el desarrollo comercial que puede alcanzar un país para consolidarse en la Economía Regional y Mundial, así podrá tener la confianza de otras Naciones para realizar Tratados. Dicha situación se aprovecha en el campo de la Defensa de una Nación, con aranceles más bajos, intercambio de información, intercambio de personas, ejercicios combinados de Fuerzas, intercambio de material, asociaciones para la compra de material bélico, y por supuesto, contar con información de posibles amenazas que puedan alterar la economía propia y la seguridad. (APARICIO MATAMALA, Salvador: 2007).

El renombrado economista Paul Samuelson, en su artículo The Pure Theory of Public Expenditure Review of Economics and Statics, definió al Bien o Servicio público como “aquel que está a disposición de la sociedad y que su uso no es exclusivo. A diferencia de los Bienes y Servicios que son producidos y puestos a la venta, los Bienes Públicos son de propiedad del Estado, y por lo tanto deben ser administrados por éste.”

Según Marco Plaza Vidaurre, la Defensa Nacional puede ser considerada como un Bien y/o Servicio Público, cuyo respectivo ‘consumo’ por la sociedad y el Estado produce lo que podríamos llamar ‘la Seguridad Nacional’.-

Históricamente, los países han detectado la necesidad de protegerse y cubrir aquellos temas que son de interés nacional, con valor de carácter estratégico o para el país; en nuestro caso, los recursos naturales, la energía entre otros recursos estratégicos.

El Paraguay es una nación por derecho propio que para subsistir en los escenarios actuales, deberá elevarse sobre las adversidades y contribuir al progreso y desarrollo de la región, tal como lo fue luego del Gobierno de Don Carlos Antonio López: “La nación más próspera de América del Sur”.

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