De la agricultura a la agroindustria, para convertir nuestro crecimiento en desarrollo

Oscar Stark

Por: Economista Oscar Stark
Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la UA

El camino al desarrollo de Paraguay pasa por la industrialización: necesitamos agregarle valor a nuestra producción primaria, para que el buen momento económico por el que está atravesando nuestro país llegue a más personas y mejore el bienestar económico de todos.

En los últimos 10 años, Paraguay cuadruplicó su PIB, es decir su producción anual. Estamos hoy mucho mejor que hace una década, hay más trabajo y los trabajadores ganan más, pero estamos aún muy lejos del Paraguay que todos queremos, y sobre todo, de que este crecimiento llegue a una porción más importante de nuestra población.

Para seguir avanzando en este proceso debemos dar el siguiente paso, pasar de ser productores y exportadores de materia prima a ser productores y exportadores de productos elaborados. Con esto conseguiremos que mucha más gente se beneficie de la buena situación económica, convirtiendo nuestro crecimiento en desarrollo.

Este es el momento de hacerlo, porque las condiciones tanto internas como externas son excelentes, por los siguientes motivos:

  1. La demanda de alimentos a nivel mundial es creciente y se espera que siga teniendo esta tendencia en los próximos 10 o 15 años.
  2. Tenemos recursos disponibles para seguir respondiendo a esta demanda: mucha tierra que aún no está siendo cultivada, una población joven y energía eléctrica abundante y a precios competitivos.
  3. Tenemos un ambiente de negocios favorable: una de las tasas impositivas más bajas del mundo, bajos costo de vida y en términos relativos es fácil hacer negocios en Paraguay, sobre todo si nos comparamos con nuestros vecinos.

Estamos entonces ante una enorme oportunidad para dar el gran salto pasando de ser una economía basada en la producción primaria a ser una economía basada en la agroindustria.

Competitividad de la producción primaria

Paraguay es uno de los países más competitivos del mundo en la producción de granos, pero producir granos no es suficiente. Debemos producir y exportar productos con valor agregado, como harinas vegetales proteicas, aceites, biodiesel, harina de trigo, arroz elaborado, carnes rojas y blancas (pollo, cerdo, pescado), leche en polvo, quesos, entre otros.

Debemos aprovechar la competitividad de nuestra producción primaria y generar empleos a partir de ella, ya que sabemos que, la agricultura mecanizada requiere cada vez menos mano de obra, resultando en una migración desde las zonas rurales a las urbanas. La forma más eficiente de compensar esa situación es la industrialización que genera puestos de trabajo de calidad en la ciudad.

Beneficios de la agroindustria

Además de los empleos directos que genera, la agroindustria tiene un importante efecto derrame hacia otras actividades como el transporte fluvial y terrestre, los servicios, la energía, la construcción, la industria metalmecánica, entre otros, es decir tiene el potencial para convertirse en el eje del crecimiento nacional paraguayo.

Ya hemos avanzado en esta dirección, en los últimos dos años se realizaron inversiones en plantas procesadoras de aceite y harina, de más de US$ 400 millones, lo que permite que a partir de este año se haya triplicado la capacidad de procesar soja en nuestro país, llegando a una capacidad de 4.500.000.- toneladas de soja al año.

A partir de estas importantísimas inversiones realizadas se consiguió dar el primer paso hacia el país agroindustrial que necesitamos para satisfacer las necesidades de la gente, un paso importante, porque es el que más inversión requiere. Pero no debemos contentarnos con eso, debemos promover que se siga agregando valor a nuestros productos.

Este segundo paso en la agregación de valor tiene un alto impacto social, ya que genera mucho empleo y no requiere mucha inversión, es decir que es ideal para pequeños productores rurales.

Compromiso de todos los sectores involucrados

La forma de hacerlo, es a través de una política de Estado que promueva la industrialización por medio de incentivos para que cada vez más materia prima se procese en el país y que cada vez se exporte menos en estado natural.

Esta política es necesaria para contrarrestar las políticas industriales de la mayoría de los países del mundo que ponen trabas arancelarias y paraarancelarias a la importación de alimentos procesados y dan todos los beneficios a la importación de materias primas, buscando que exportemos principalmente materias primas y posibilitando así a esos países generar empleos industrializando con nuestra materia prima.

Necesitamos entonces una política espejo para incentivar y proteger la industria nacional y así promover la creación de empleos de calidad mejorando el bienestar de todos los paraguayos.

Nos irá bien en los próximos años, vamos a seguir creciendo, pero si apostamos a la industrialización nos va ir aún mejor, vamos a poder transformar nuestro crecimiento en desarrollo, y sobre todo vamos a dar sostenibilidad a este desarrollo para que en 20 años tengamos el país que todos queremos.

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