¡Acá estamos los verdaderos revolucionarios del Paraguay!

Mirtha Silvana Aramí Riveros Alvarenga, es la mejor egresada de la Promoción 2013 de la Universidad Americana y al mismo tiempo es la mejor egresada de la carrera de Relaciones en Internacionales. Ha tenido a su cargo el discurso en representación de los graduados de la promoción y ahora compartimos con Ustedes el extracto de su ponencia.

“Si bien hoy terminamos una etapa trascendental en nuestras vidas, comenzamos al mismo tiempo otra incluso más desafiante y plagada de retos, en donde tenemos la magnífica chance de construir proyectos brillantes y llevar a cabo nuestra profesión de modo auténtico y comprometido con la sociedad”, comenzó diciendo la joven graduada.

Quiero expresar en primer lugar mi convicción personal de que es fundamental que a lo largo de nuestras vidas no perdamos nunca la pasión, tanto por aprender y emprender así como por innovar, pues es ella la que nos impulsa a ser competitivos respecto a nuestra profesión y a abordar proyectos con eficiencia y creatividad, siendo auténticos por sobre todo lo demás.

De ahí que Winston Churchill diría que “el liderazgo no es sino el arte de avanzar, de fracaso en fracaso, sin perder la pasión”.

Nuestro país necesita hoy más que nunca profesionales con ideales que realicen su trabajo con pasión y competitividad pues de ello depende nuestra correcta inserción en la exigente sociedad postmoderna que demanda expertos que siempre estén a la vanguardia.

Como llegó a expresar alguna vez Pablo Neruda: “Muere lentamente quien se transforma en esclavo de los hábitos, quien no se arriesga, quien evita una pasión, quien no arriesga lo cierto por lo incierto, quien abandona antes de empezar, quien se queja de su mala suerte, quien no viaja, ni lee, quien no sueña ni persigue sueños, quien no confía, quien no lo intenta, quien no ama…”

Tengamos en cuenta además que somos parte del pequeño porcentaje de ciudadanos de este país que logra trascender en su formación académica y obtener un título universitario, de modo consecuente debemos valorar inclusive más lo que hemos alcanzado con esfuerzo y dedicación, y comprometernos a seguir creciendo pues en definitiva éste debe ser el primero de los muchos escalones académicos-intelectuales por los cuales debemos atravesar en nuestras vidas.

El hecho de nutrirnos de conocimientos de modo continuo nos conduce a su vez a un estado de mayor libertad, contribuyendo a la construcción de nuestra propia felicidad personal, percibiendo además la realidad de modo crítico. He de postular a su vez que sólo una pequeña minoría llega a ser feliz con su trabajo, y suelen ser quienes desafían la imposición de mediocridad del sistema.
Nuestro éxito académico representa un ascenso continuo a un estado de mayor libertad tanto personal como colectiva, una negación al retroceso y un compromiso con la historia y con el futuro de nuestra patria.

¡Acá estamos los verdaderos revolucionarios del Paraguay!, contribuyendo a la evolución de nuestra nación. Debemos estar orgullosos por ello, pues es la formación académica la que genera la evolución cultural-social en un país.

Somos nosotros los verdaderos agentes de cambio de esta nación. En nosotros se encuentra la verdadera posibilidad de que la sociedad paraguaya llegue a ilustrarse intelectualmente y se erija como la comunidad competitiva a nivel internacional que los grandes héroes de nuestra patria -desde Carlos A. López hasta Eligio Ayala- añoraron en su tiempo.

Inversion en Estudio

Lo que hemos alcanzado es enorme, valorémoslo; pues la evolución educacional-cultural a la que asistimos y de la cual somos parte es la única que contribuirá a que germine la transformación de nuestra sociedad.

Tengo la absoluta convicción de que además de haber invertido en una educación terciaria de calidad, lo que hemos hecho a lo largo de estos años ha sido una suerte de inversión indirecta en pos del desarrollo de nuestro propio país. Estamos construyendo la sociedad de conocimiento que anhelamos, luchando contra el estado de conformismo y la pasividad y demostrándonos a nosotros mismos que con voluntad el éxito es posible, y un éxito no sólo individual sino colectivo.

Nuestro país está atravesando por un periodo histórico, una etapa quizás revolucionaria, caracterizada por movilizaciones ciudadanas y una suerte de conciencia colectiva respecto a temas que nos incumben a todos.

La mejor manera de apoyarlo en estas circunstancias es justamente logrando lo que nosotros ya hemos alcanzado, pues la solución a casi todos los flagelos que aquejan a nuestro país es la educación.

Por último y de modo reflexivo, les dejo este pensamiento: “miremos la educación como una motivación a ser más, en lugar de sólo mirarla como una motivación a poseer más, teniendo siempre presente que sin importar las circunstancias en las que nos encontremos, lo único que no podrán arrebatarnos jamás son nuestros conocimientos”.

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